El Brexit y las amistades peligrosas de la UE

Después de diversos artículos centrados en temas monetarios y económicos, Rathaus Europa expone hoy un artículo sobre relaciones internacionales de rabiosa actualidad como es la posible salida por parte del Reino Unido de la Unión Europea.

Es un hecho aceptado por un amplio espectro de académicos que el Reino Unido juega un papel clave en la Unión Europea y en sus relaciones con el resto del mundo, y de particular importancia es su relación con los EEUU y como esta condiciona la política exterior de la Unión. Debido a esta importancia y a la poca resonancia que tienen estos temas en los medios españoles y catalanes hoy publicamos una aproximación a estas relaciones, de la mano de un excelente y accesible artículo de Finian Cunningham publicado en el diario electrónico Strategic Culture Foundation. Como siempre, esperamos que despierte vuestro interés.

Por qué el Brexit seria una buena noticia para Rusia

Gran Bretaña tomará una decisión única en su Historia en los próximos meses sobre su permanencia en la Unión Europea. Tanto Washington como Moscú tienen mucho en juego. Mientras los Estados Unidos necesitan que Gran Bretaña se quede en la Unión Europea para llevar a cabo sus pujas, los intereses rusos podrían verse favorecidos por una separación histórica.

El referéndum sobre el “Brexit” tendrá lugar el 23 de junio, posteriormente al anuncio del paquete de reformas sobre la situación del Reino Unido en la UE, anunciado por el primer ministro conservador David Cameron. Este consiguió sacarlo adelante en febrero junto con otros líderes europeos. Cameron respalda la pertenencia a la UE, afirmando que sus reformas han dado a los británicos “lo mejor de ambos mundos” – id est, una mayor autonomía nacional junto con los beneficios económicos de seguir formando parte del bloque europeo.

La última vez que el Reino Unido celebró un referéndum similar fue en 1975, cuando una fuerte mayoría votó a favor de permanecer en la entonces Comunidad Económica Europea formada por 12 miembros.

Cuatro décadas después, la CEE se ha transformado enormemente para convertirse la UE de los 28, con una moneda común para la mayoría de sus miembros y una serie de tratados que consagran un proyecto federal de unión política. Las reformas de Cameron han asegurado la opción de salida del proyecto federal de una “unión cada vez más estrecha” por parte del Reino Unido, así como limitar los derechos de bienestar social de los inmigrantes de países miembros de la UE.

Sin embargo, la pregunta sobre la que los británicos votarán en el próximo plebiscito es muy distinta a la de hace 41 años, cuando la CEE era meramente una asociación comercial y económica, y las encuestas muestran que el público británico se ha vuelto progresivamente receloso de la UE, con el electorado actualmente dividido a partes iguales entre partidarios y detractores de la permanencia. Será un resultado ajustado el que se dará el 23 de junio.

Como en otros países europeos, la percepción de la UE y de su administración bruselense se ha vuelto cada vez más negativa o euroescéptica. Anteriormente, los británicos euroescépticos eran una curtida minoría, asociada con el ala derecha del partido conservador de Cameron. Típicamente tendían a tener una mentalidad de “pequeño inglés”, apoyando el aislacionismo, el orgullo en el pasado poder imperial y un capitalismo de libre-mercado, sin restricciones gubernamentales, especialmente de “gobiernos extranjeros” en Bruselas.

Si bien es cierto que estos rasgos persisten en el ala derecha del partido Tory y en su vástago, el UKIP liderado por Nigel Farage, también hay un creciente desencanto con la UE entre votantes centristas y de izquierda socialista. Esto es debido a que la imagen de la UE como un bloque social y democrático ha mermado enormemente respecto a tiempos pretéritos. Es verdad que la UE a lo largo de casi dos décadas ha implementado muchas leyes progresistas encaminadas a mantener los derechos de los trabajadores y la protección de los consumidores y del medio ambiente. Se puede argumentar que todos los países se han beneficiado de esta mayor uniformidad en condiciones sociales. No obstante, en años más recientes, la austeridad desenfrenada de las políticas económicas neoliberales han transformado la antaño progresista Unión Europea en un percibida fortaleza del poder corporativo, en uno que es perjudicial para la mayoría de trabajadores.

Solo hace falta mirar como Grecia ha sido presionada para adoptar recortes brutales en el gasto público siguiendo los planes del Banco Central Europeo y el FMI para apreciar porque muchos de los 500 millones de ciudadanos de la UE están alienados de lo que ven como una plutocracia en Bruselas.

El hecho de que ejecutivos de las mayores corporaciones británcias, entre el FTSE 100, estan haciendo lobbying a Cameron para que presione duro para mantenerse en la UE es otro indicador del alineamiento del bloque con los intereses corporativos.

El hoy notorio déficit democrático de la UE, o de forma más estridente llamado: “tendencia dictatorial”, ha galvanizado votantes tanto en la derecha como en la izquierda. Los euroescépticos ya no son simplemente “pequeños ingleses reaccionarios” sino que también incluyen mucha gente que ve la UE como una maquinaria antidemocrática que sirve para los super ricos.

Además, Bruselas es vista como una patética subordinada a las políticas económicas y exteriores de Washington. El alineamiento de la UE con la OTAN liderada por Estados Unidos es el mayor exponente. Así como la manera en que Bruselas ha seguido dócilmente el papel que Estados Unidos esperaba con la imposición de crecientes sanciones económicas contra Rusia y promoviendo un clima hostil entre Europa y Moscú.

El Referéndum

El referéndum del Brexit está juntando a extraños aliados. Recientemente Nigel Farage del UKIP ha compartido una plataforma pública con el conocido agitador socialista George Galloway en la que ambos han pedido el voto contrario a la permanencia en la UE.

Mientras tanto, los principales exponentes del voto a favor de la permanencia incluyen al primer ministro David Cameron y al líder del partido laborista, Jeremy Corbyn.

Corbyn se ha distanciado diciendo que quiere reformar la UE desde dentro para hacerla un bloque más socialista. En un artículo en The Guardian escribió: “El partido laborista hará una campaña positiva por el cambio real que necesitamos: unir la oposición a la austeridad y construir una Europa de crecimiento sostenible, empleos y justícia social”.

Los nacionalistas escoceses lideradors por Nicola Sturgeon estan unánimemente a favor de quedarse en la UE. Han afirmado que si el Reino Unido vota a favor del Brexit, entonces presionaran otra vez para celebrar un nuevo referéndum de independencia del Reino Unido.

El propio partido de Cameron se encuentra profundamente dividido en la gran pregunta. Seis de sus 24 ministros del gabinete son contrarios a la membresía en la UE, lo cuál es un disconformidad sin precedentes con la autoridad del primer ministro, y casi la mitad de los 329 diputados del partido conservador también se oponen a quedarse en Europa.

La moral del Brexit recibió un gran impulso cuando Boris Johnson, el alcalde conservador de Londres rompió filas y declaró su apoyo al abandono, para disgusto de Cameron. El llamativo alcalde es popular entre los votantes, algunos comentadores políticos incluso han afirmado que si Cameron perdiese el referéndum, Johnson se encontraría en la primera posición para reemplazarlo en Downing Street.

Un importante indicador en todos estos asuntos es la posición de Washington sobre el futuro de Gran Bretaña y Europa. El presidente Barack Obama ya ha intervenido personalmente para recomendar la permanencia del Reino Unido en la UE. Washington también ha dado el extraordinario salto de anunciar que una Gran Bretaña independiente no ayudaría a conseguir ningún privilegio comercial especial – incentivando explícitamente la continuación como Estado Miembro.

Pero los intereses americanos en la relación de Gran Bretaña con el resto de Europa fueron hechos aún más explícitos en un reciente artículo de Richard Haas, quien anteriormente había ocupado el cargo de director de políticas en la Secretaría de Estado y que actualmente es el presidente del influyente Council on Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores en español). Haas escribió: “Desde mi punto de vista (y la de muchos americanos), una decisión por parte del Reino Unido de abandonar la UE seria indeseable – de hecho, muy indeseable”.

Haas continuó explicando: “Una razón por la cuál los Estado Unidos valoran tanto sus lazos con el Reino Unido es el papel del Reino Unido en Europa. Gran Bretaña es importante no solo como socio bilateral, sino porque frecuentemente se puede contar con que argumentará a favor y dará apoyo a posiciones en Bruselas consistentes (o por lo menos cercanas) a las de los Estados Unidos”.

Para ser breves, Gran Bretaña es el recadero de Washington en Europa. O para decirlo de otra manera, sin Gran Bretaña, Washington no tendría tanta influencia en las políticas europeas como la que ha tenido hasta ahora. Esto presenta grandes implicaciones tanto para las políticas económicas como exteriores.

Imaginen por un momento la Unión Europea sin la agenda pro-Washington del Reino Unido.

Hay una buena probabilidad de que la UE no hubiera mimado los cambios de régimen apoyados por Estados Unidos en el Oriente Medio y en el norte de África, los cuáles han resultado en una crisis de refugiados rasgando las costuras de los Estados Miembros de la UE. Si no hubiera habido el apoyo obstinado de las sanciones anti-russas de Washington, y del militarismo pro-OTAN en general, hay una buena posibilidad de que el actual retraimiento entre Europa y Moscú no hubiese acontecido.

La inclusión de Gran Bretaña en Europa es una ventaja geopolítica de una importancia primordial para Washington. Gran Bretaña es crucial para conducir los calzos entre Europa (especialmente Alemania) y Rusia. Eso es a lo que se refería Richard Haas en su preocupación por un posible Brexit.

Una Unión Europea socialista independiente de la política exterior americana y en la que las relaciones con Rusia gozan de normalidad es un objetivo predilecto. Pero es eso asumible de forma realista mientras el bulldog británico del Tio Sam continue mordiendo los talones de la UE?

Quizá el camino más conveniente es que Gran Bretaña abandone la UE. Desde luego, desde el punto de vista de Rusia, un Brexit podría significar un afortunado descanso.”

Artículo original: “http://www.strategic-culture.org/news/2016/02/25/why-brexit-would-be-good-news-for-russia.html” Autor: Finian Cunningham

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